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CRITICA EL ALUCINANTE MUNDO DE NORMAN (62%)



   Sam Fell (Ratanpolis, El valiente Despereaux) dirige junto al debutante Chris Butler (trabajó en la elaboración de storyboard en “Tarzán 2”, “La novia cadáver” o “Los mundos de Coraline) que además se encarga del guión, una historia que mediante la técnica del Stop-motion, el 3D y efectos digitales, intenta acercar a los más pequeños de la casa la magia que destilan clásicos de la Universal como Drácula, El hombre lobo, Frankenstein o La momia en una historia que a pesar no ser excesivamente original, se reserva un puñado de risas a través de un humor en ocasiones excesivamente macabro y unos cuantos giros en la trama que consigue que no perdamos el interés.

   Norman (voz de Kodi Smith-McPhee (The Road, Déjame entrar (2010)) vive en un pequeño pueblo junto a sus padres, hermana y…el espíritu de su abuela, ya que Norman tiene la capacidad de hablar con los muertos y fruto de ello es el hazmerreir de todos. Este “don” tendrá que utilizarlo para acabar con una vieja maldición que reina sobre el lugar.

   Con la apertura que se hace a la cinta en un formato de 4/3 y un terror casposo y cutre nos sirve como una declaración de intenciones de lo que nos vamos a encontrar en los próximos 90 minutos. Divertidos guiños a "Viernes 13", "El día de los muertos", "La noche de Halloween" o "El mago de Oz" pero en versión descafeinada y apta para todos los públicos.

   Otro de los trabajos de Butler, la fantástica y tal menospreciada "Los mundos de Coraline", posee vértices en común con este otro como es el diseño de personajes, un diseño grotesco y en ocasiones desproporcionado que tal vez pueda recordar al cine de animación de Burton, la construcción de la historia donde dos mundos chocan siendo el detonante de la historia, y por supuesto el uso del Stop-motion (animación frame a frame) que todo sea dicho, otorga una plasticidad a las texturas y al movimiento que a mí me parece una maravilla.

   La historia tiene un humor que tal vez no sea apta para niños excesivamente pequeños o que se asusten con facilidad, aunque sí que es cierto que por cada escena de un “escalofriante humor” como reza el cartel de la película, hay otra tierna y esperanzadora.

   Una película amena, divertida y a los más "peques" seguro que les regalará algún que otro sustillo pero sin maldad ninguna.

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CRITICA EL CUERPO (55%)


   Debut en la dirección de largometrajes del escritor Oriol Paulo (guionista de Los ojos de Julia, Guillem Morales). Con El Cuerpo, Paulo intenta hacer partícipe al espectador de un puzzle compuesto por: mentiras, traiciones, asesinatos y manipulaciones, en el que debe descubrir (junto con el protagonista) quien miente más…y mejor.

   Uno de los aciertos que tiene la película es situar el grueso del metraje dentro de un escenario tan particular e inquietante como es un Instituto Anatómico Forense. Esta acotación de “movimientos” es muy bien aprovechada por el director, que si bien no la desarrolla en forma de sustos (que hubiera sido lo previsible), si que logra que se produzca una casi permanente sensación de agobio e incomodez que ayuda mucho al ritmo de la película.

   Oriol Paulo colabora junto a Lara Sendim (guionista de series como El cor de la ciutat o La riera) en configurar una trama que intenta alejarse en todo momento de lo obvio, apostando por una narración partida de los hechos mediante el uso de flashback que explican determinados momentos y situaciones que aclaran la trama presente. Este acierto de estructuración hace que se caiga en un error de ejecución, a mi modo de ver perdonable por lo bien que está “empaquetado” el conjunto, y es que al jugar de manera tan clara con las normas del género….el giro final se ve venir desde el principio. Aun así, es meritorio que no se detenga en ningún instante la historia y siempre intente ir a más y avanzar (incluso cuando para ello tiene que retroceder).

   La producción (Rodar y Rodar, responsables de Los Ojos de Julia) apuesta de manera muy clara por lograr una éxito comercial y para ello recurre de nuevo a Belén Rueda (Mar adentro, Los ojos de Julia, Savage Grace) que esta vez está acompañada por Hugo Silva (Agallas, El hombre de arena, Los amantes pasajeros), Aura Garrido (Promoción fantasma, Planes para mañana) y José Coronado (La caja 507, La vida mancha, Salsa Rosa) (Coronado quizá tenga algún problema de alivio intestinal (tal como nos lo ha hecho saber en determinados anuncios), pero de lo que no hay duda es de que a sus 55 años luce un pelazo!!!!!). Aunque en determinados momentos todos los intérpretes arriesguen y fuercen los personajes (rozando la parodia en algunos instantes) es un tono que le viene muy bien a la cinta y hace que no se estanque en ningún momento.

   Un sorprendente y valiente thriller que me encanta que sea español, ya que normalmente es un género que le asusta a nuestra cinematografía. Una buena apuesta para que la gente vaya al cine, desconecte y se divierta….pasándolo regular.

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CRITICA EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO (76%)



   Casi diez años después, diecisiete Óscar y tres mil millones de dólares de recaudación, el realizador neozelandés Peter Jackson (Agárrame esos fantasmas, Criaturas celestiales, Braindead: tu madre se ha comido a mi perro) vuelve a la Tierra Media para contarnos el prólogo de lo acontecido en la anterior trilogía que compuso con El Señor de los Anillos.

   Lo que supuestamente debería haber sido sencillo tras los espectaculares resultados obtenidos por Jackson, realizar otra parte, o partes, del libro que da pie a una nueva trilogía (El hobbit); se convirtió en un verdadero infierno contando con diversos problemas en la preproducción (la quiebra de MGM que también afectó al desarrollo de Skyfall (Sam Mendes, 2012), demanda por parte de Jackson a New Line, grabación en formato 3D y con un nuevo formato a 48 fotogramas por segundo en vez de a 24, etc…) que han dejado por el camino al mejicano Guillermo del Toro (El laberinto del Fauno, Hellboy, Mimic) y se han traducido en otra trilogía que llegará de la mano del realizador de The Lovely Bones (2009).

   Esta aventura cuenta con lo mejor (la épica, la espectacularidad, el grandiosismo de la puesta en escena, los efectos especiales) y lo peor (el exceso de personajes, el enfermizo detallismo, la duración, el desequilibrado tempo de las películas…) de la trilogía anterior.

   Jackson deja respirar la película desde el comienzo, esto hace que tarde casi una hora en encontrar el ritmo necesario a la historia, pero una vez encontrado…apabulla casi tanto como los mejores momentos de ESDLA. Esto es bueno y malo, puesto que sobrevuela permanentemente sobre la cinta un halo de “deja vu” que no le beneficia para nada (el pulso y la astucia narrativa que le hubiera impregnado Del Toro, y del que seguramente no se conserve nada, hubiera aportado un soplo de aire renovado a la narración y habría ayudado a disolver las similitudes entre ésta trilogía y la anterior). Pese a esa redundancia de planos y movimientos de cámara la dirección de Jackson no se puede tildar más que de espectacular. Tanto en las secuencias de acción, las pocas que hay en ésta entrega, como las de personajes, la mayoría del metraje, están rodadas con una pasión y una pleitesía por la obra de Tolkien que es, cuanto menos, admirable y destacable.

   El problema que se tiene cuando alguien es un apasionado de determinada obra o tema, es que a menudo se pierde la objetividad y se cae en el “enamoramiento” por la obra, no siendo consciente de los fallos y limitaciones de lo que se tiene entre manos. Esto es lo que, en mi modesta opinión, sucede con el guion de El Hobbit. Escrito a seis manos (dudo de la aportación que haya podido tener Guillermo Del Toro en el proyecto) por Fran Walsh, Philippa Boyens y el propio Peter Jackson (autores de la adaptación de la anterior trilogía), la historia que se cuenta (y se va a contar en el conjunto) pesa demasiado sobre el argumento de ésta entrega. Este desequilibrio se produce, a mi parecer, por la falta de subjetividad y sentido narrativo que se ha tenido al plasmar el argumento de la novela de El Hobbit en la futura trilogía fílmica de El Hobbit (aunque quizá una vez terminada la trilogía, en su conjunto, esto no suceda) y que hace que un espectadro “medio” se pierda entre la catarata de eras, personajes, seres, mundos, etc….

   En el apartado técnico poco se puede decir que no se haya dicho ya, puesto que la gran mayoría del equipo es el mismo de ESDLA. La fotografía de Andrew Lesnie (Soy leyenda, El origen del planeta de los Simios y Oscar en 2002 por La comunidad del anillo), la música de Howard Shore (trilogía ESDLA, El aviador, Promesas del Este) o los efectos especiales de la compañía WETA, son de una espectacularidad y grandilocuencia que te dejan amarrado en la butaca (imagino que en el nuevo formato a 48 fotogramas esa sensación debe ser aún mayor).

   Aunque la parte interpretativa de la película no es algo “demasiado” importante en esta película, tanto por el exceso de efectos visuales como por el maquillaje de la mayoría de actores, si que hay determinados actores que realizan una gran labor. El inglés Ian Mckellen (Verano de corrupción, Dioses y Monstruos, Saga X-men) repite papel e interpretación como el mago Gandalf, así como Christopher Lee (Saruman), Cate Blanchett (Galadriel), Hugo Weaving  (Elrond) o Andy Serkis (genial una vez más como Gollum). En el papel de conductor de la historia y “héroe” de la misma, está el hobbit Bilbo; interpretado una vez más por Ian Holm (El quinto elemento, Alien, el octavo pasajero) en la parte de “anciano” y Martín Freeman (serie Sherlock, Guía del Autoestopista Galáctico) en la parte “joven”, el cual lleva el peso de la película. En éste sentido la película gana con respecto a ESDLA, ya que la entereza dramática de Freeman mejora la inocente (y a veces exasperante) interpretación de Elijah Wood (Maniac, Los crímenes de Oxford, El buen hijo). Pero también es cierto, que pese al notable esfuerzo de Richard Armitage (Capitán América: primer vengador) de ser el “héroe de acción” del film como Thorin, escudo de roble,su personaje no logra convencer y atrapar al espectador como sí que lo hizo la magnífica y entregada actuación de Viggo Mortensen (La teniente O´neil, Promesas del Este, Alatriste) como el valiente e impetuoso Aragon.

   Habrá que esperar al menos 18 meses más para ver el resultado final de ésta nueva trilogía y de la saga en su conjunto (la segunda parte de El Hobbit llegará a las pantallas en las navidades de 2013 y la tercera en el verano de 2014). Además, es obvio que no se puede hablar de ésta película sin compararla con la antecesora trilogía, ya que tiene numerosos puntos en común. Pero se debe hacer el esfuerzo de ver historias diferentes, aunque similares en su contenido que no en su temática. Creo que un cambio de director y una visión algo menos “conservadora” de la historia hubiera mejorado el resultado (sobretodo tratándose de alguien como Del Toro), pero es innegable la capacidad que tiene Peter Jackson para manejarse por el mundo de Tolkien y para narrar las épicas batallas y enfrentamientos que se desarrollan en la obra del escritor. Una visión menos “neozelandesa” hubiera dado otro resultado y otro tipo de película, quizá peor o quizá mejor, pero eso sería………….otra historia/película.

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CRITICA EL MOLINO Y LA CRUZ (78%)


   Su pistoletazo de salida lo puso el Festival de Sundance en enero del año pasado. Luego vendrían otros como el de San Francisco, Nueva York, Río de Janeiro o Toronto. Previo a esta navidades podremos ahora en España disfrutar del estreno de “El molino y la cruz” donde el director polaco Lech Majewski (Wojaczek, Angelus, Metaphysics) firma uno de sus proyectos más ambiciosos a nivel formal donde mediante las técnicas digitales de última generación, la preciosista fotografía a cargo también de Lech junto a Adam Sikora y el diseño de vestuario de Dorota Roqueplo (Moj Nikifor, Prowokator) se intenta buscar que historias esconden algunos de los personajes que se pueden ver en el famoso cuadro “Camino al calvario” del pintor flamenco Pieter Brueghel.

   En este ejercicio cinematográfico el tratamiento que se le ha dado a la imagen es sencillamente genial. Es difícil identificar donde comienza el lienzo y donde el cine. Los interiores, con una iluminación por campos, compone cada uno de los planos como cuadros en si mismos mientras que los exteriores con una luz mucho más difuminada buscan crear un velo de misterio que nos hace dudar si es real o no lo que vemos. El vestuario persigue exagerar la arruga, sobre todo en el caso de las mujeres, creando texturas similares a los cuadros de la época. La composición de interiores busca constantemente puertas o ventas como puntos de fuga y en exteriores la máxima profundidad de campo.

   Es una película que se saborea con los ojos y por ello los diálogos sobran o son escasísimos y la música prácticamente es nula. Caras pocos conocidas conforman un reparto pero tampoco las necesita. Rutger Hauer (Blade Runner, Batman begins) como el pintor Pieter de mirada penetrante que observa a su alrededor y dibuja. Michael York (Austin Power, La fuga de Logan) que interpreta al mecenas de Pieter. Charlotte Rampling (Melancolía, Veredicto final) como la Virgen María.

   Cierto es que nos encontramos con una película no apta para un público masivo y de ahí que allá querido utilizar anteriormente el término “ejercicio cinematográfico”. No es ni mucho menos perfecta. De hecho pienso que en determinadas ocasiones peca de ser extremadamente pasiva, emotiva, poética o si se quiere llamar estática pero esto que tenemos aquí son trabajos muy minoritarios, que usan un discurso que pocas veces se ve, en este caso lleva la idea de “el autor dentro de su obra hasta el límite”, que es complicado poder verlo en pantalla de cine y uno a veces le pide a la cabeza/corazón encontrarse cosas valientes como esta. Un regalo para los amantes de las artes plásticas. Cualquiera de ellas.
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CRITICA EL DOBLE DEL DIABLO (57%)



   Dirigida por el neozelandés Lee Tamahori (Guerreros de antaño, La hora de la araña, Muere otro día), El doble del diablo es la recreación de la vida del que fuera doble (aparecía en los actos públicos peligrosos o que simplemente el protagonista no quería parecer) del malvado y sádico hijo de Saddaam Hussein, Uday Hussein. Intentando parecerse a un Scarface moderno, Tamahori se pierde en la pomposidad del lujo que rodeaba a los protagonistas y no sabe distanciarse de los personajes de una manera adecuada para poderse identificar con ellos. Pese a todo demuestra que no ha perdido ese gran pulso narrativo que le hizo dar el salto a Hollywood y que le llevó a realizar la que, para mí, es su mejor película hasta la fecha: El desafío (The edge, 1997).

   La película merece la pena visionarla, sobretodo, por la buena actuación que hace el inglés Dominic Cooper (Mi semana con Marilyn, An education, Abraham Lincoln: Cazador de vampiros) en el doble papel de Uday Hussein y Latif Yahia (autor del libro en el que se basa la película). El resto de intérpretes pasan casi desapercibidos en esta orgía de violencia y lujo, llegando incluso a molestar en la película, como el personaje de la francesa Ludivine Sagner (La piscina, Mesrine: L´ennemi public nº1), porque no aporta absolutamente nada y realiza una actuación demasiado forzada para la época y el contexto (plagia todo el look de la cantante Lady Gaga, sin ningún sentido lógico).

   Una oportunidad para redescubrir el poder visual de Tamahori y la capacidad interpretativa del joven Dominc Cooper (obviamente, sobretodo, en su versión original en la que la diferencia de acentos y de timbres vocales que demuestra son espléndidos).

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CRITICA EL CHEF, LA RECETA DE LA FELICIDAD (49%)



   Tras el tremendo éxito que cosechó tanto de crítica como público “Intocable” cualquier ocasión es buena para aprovecharlo. Ejemplo de ello es “El chef. La receta de la felicidad”, una comedia francesa que más que ligera habría que decir ligerísima debido a un guión bastante flojete que arroja un constante Deja vu con aquella comedia española, “Fuera de Carta”, pero que para sopesar esto e intentar hacer más llamativo el cartel, se inserta el texto que dice: “Una deliciosa comedia de los productores de Intocable”…

   Con mejor o peor fortuna pero siempre con un mínimo de calidad el cine francés durante los últimos años se ha sabido mover estupendamente por la cartelera: “Intocable”, “Nada que declarar”, “Los chicos del coro”, “La guerra de los botones”, “22 balas”, “Los seductores”, “Les Lyonnais”. “El Chef, la receta de la felicidad” no es una mala película ya que es ligera, divertida (sensacional la escena de los disfraces o el cameo de Santiago Segura (Torrente, La chispa de la vida, El oro de Moscú)) y amena, pero se nota que el guión que escribe Daniel Cohen (Les deux monde), además de dirigir, plantea unos conflictos muy básicos y los desarrolla de manera muy parecida a la estupenda comedia de Javier Cámara. Los vimos aquella película podemos de una manera fácil ir adivinando lo que va a ocurrir, paso por paso, ahora en esta. En cambio, lo bueno que tiene el cine francés, y relacionándolo con el inicio de este párrafo, es que a pesar de tener un guión pobre y con reminiscencia a… sabe, sea bien por los actores, ritmo o la forma de plantear las situaciones salvar una película, salvar esta película. Con esto pongo de ejemplo esa escena en la cual el personaje de Jacky da clase de cocina mediante una web cam a los cocineros de una residencia y es pillado por su mujer. Es una escena muy sencillita, tremendamente divertida, muy bien planteada y funciona muy bien. Detalles que hace que uno no pierda el interés.

   En el apartado interpretativo siempre es un placer volver a encontrarse con el un tanto desaparecido Jean Reno (León, Ronin, 22 balas) que hace una estupenda pareja con Michael Youn (Lucky Luke, Fatal) cuyo humor surge precisamente del contraste de personalidades, el cínico y el idealista, el duro y el blando, Bud Spencer y Terence Hill.

   Es corta, tiene humor y ayuda a desconectar de las ajetreadas compras navideñas. Bon appetit!

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CRITICA EL CAPITAL (78%)



   El cine no escapa nunca a la realidad que le rodea (aunque precisamente su cometido sea más bien el de alejarnos de esa realidad). Por ello, en estos años están llegando a nuestras pantallas productos sobre la catastrófica realidad económica que nos está gobernando,The company men (John Walls) o Margin Call (J.D. Chandor) son los ejemplos más evidentes.

   Con El capital, el director Costa-Gavras, ahonda en la tesis de que el dinero llama al dinero y por ello los ricos siempre serán más ricos y los pobres más pobres; o como reza la frase publicitaria de la película (extraída de un discurso del protagonista): “Seguiremos robando a los pobres para dárselo a los ricos”. Costa-Gavras fue durante los años setenta y ochenta un referente cinematográfico del cine “protesta” y comprometido (Estado de sitio, Z, Missing), del que aunque se haya alejado últimamente un poco, siempre estará en su adn de director, como bien muestra en esta película.

   Quizá, lo que se le pueda criticar a la película es la falta de garra y de acierto con el tono del guion (escrito por el propio director, su habitual colaborador Jean-Claude Grumberg y Karim Boukercha sobre la novela de Stephane Osmont), puesto que casi todo lo que cuenta o es demasiado rimbombante y populista o demasiado previsible y evidente.

   La película está protagonizada por el excelente Gad Elmaleh (Midnight in Paris, Un engaño de lujo) y el siempre comprometido Gabriel Byrne (Sospechosos habituales, El fin de los días, En terapia). De sus creíbles actuaciones surge la esencia de la película, que aunque se queda un tanto descafeinada (sobretodo por la “impersonal” realización que tiene) no deja de ser un excelente panfleto reivindicativo de lo que todos sabemos pero nos cuesta mucho aceptar: los bancos nos roban y encima les financiamos.
 
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CRITICA EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES (79%)



   Un Papa Noel bastante peculiar (Alec Baldwin), el hada de los dientes (Isla Fisher), El conejo de pascua (Hugh Jackman), Jack Escarcha (Chris Pine) y el creador de sueños son los guardianes, encargados de proteger a los niños de la tierra. La existencia de los guardianes depende de que los niños crean en ellos. Cada uno de los guardianes está dotados con determinados poderes que deberán utilizar cuando aparezca Sombra (Jude Law) cuyo poder nace de los miedos de los más peques.

   “El origen de los guardianes” se trata de la adaptación que se hace la serie de libros “The guardians of Childhood” de William Joyce publicados en 2011. David Lindsay- Abaire (Robots, corazón de tinta) junto al propio Joyce escriben una historia que sorprende por su ritmo trepidante, fresco, divertido y ágil, que puede estar fácilmente a la altura de “Como entrenar a tu dragón” (ambos títulos pertenecen a la casa Dreamworks siendo de lo mejor que he visto en película de animación en los últimos años), producida por el mejicano Guillermo del Toro (El laberinto de fauno, Mimic, Cronos) y que sabe conjugar perfectamente el cine que gusta a los más pequeños con un autentico divertimento para los más mayores.

   Si uno observa la filmografía de Guillermo del Toro observa que su tendón de Aquiles es la fantasía, poblado por personajes extraídos de una mente desbordada de imaginación pero todo ello a la vez parte de una realidad tangible: Cronos, Mimic, Hellboy, Blade 2, El laberinto del fauno, No tengas miedo a la oscuridad (productor)… y aquí ocurre lo mismo. Realidad y fantasía se funden en una historia que avanza de manera sensacional. Además, el cine de Del Toro puntualmente se deja llevar por tintes de lo macabro que si se extrapola a esta película infantil llama la atención que aunque nos encontramos con una cinta destinado a un público muy claro, la atmósfera en determinadas ocasiones es puramente expresionista (fabulosa esa escena en la que Jack acude a la guarida de Sombra y sólo le vemos a través su sombra). Una cierta desautomatización del género. También me parece una genialidad como trata temas como el de la muerte con ejemplos que desgraciadamente no puedo poner debido a los spoilers pero que los adultos se darán cuenta cuando lo vean. Por todo esto no es de extrañar que Guillermo haya querido inmiscuirse en esta producción.

   Curtido en el departamento de arte en títulos como “Men in Black”, “Independence Day” o “A.I Inteligencia artificial” o director de segunda unidad en “Godzilla”, este título supone el debut en la dirección de Peter Ramsey. ¡Vaya debut!. El ritmo con el que son encadenadas las secuencias se ve agudizado aún más con el juego que se le da a la cámara donde se opta por extensas tomas donde apenas se corta en lugar del plano y el contraplano, un uso bastante correcto de la tercera dimensión que juega con la climatología (nieves, partículas…) aunque también se trabaja la profundidad siendo la sensación bastante gratificante, elaboradas secuencia como la competición por recoger los dientes (impagable lo del Ratoncito Pérez) y por supuesto la banda sonora que compone el nominado cuatro veces al Oscar Alexandre Desplat (El discurso del rey, Fantástico Sr. Fox).

   Aunque la película fue proyectada doblada se agradece en primer lugar que no hayan cogido “famosos” que suplan las voces originales y que en su gran mayoría la calidad deja mucho que desear. También se agradece que en el caso de el conejo de pascua (en la versión original pone la voz Hugh Jackman) se haya optado por usar al doblador que suele poner la voz a Jackman. Los mas exquisitos en que se respete el trabajo de origen lo van a agradecer.

   “El origen de los guardianes” pega el pistoletazo de la salida a la fiestas navideñas y lo hace con fuerza. Desde aquí, una película que no debéis dejar pasar.

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CRITICA EL PROFESOR (DETACHMENT) (80%)



   Una vuelta a los barrios marginales habitados por personajes marginales. Esto es lo que vuelve a propone el director Tony Kaye después de que en 1998 rodase su título más emblemático, “American History X”, donde consiguió una nominación al Oscar para Edward Norton (El club de la lucha, Las dos cara de la verdad) así como lograr una notable interpretación del olvidado Edward Furlong (Terminador 2). Esta cinta y ahora “El profesor” toman como marco de actuación personajes extremos en situaciones extremas y que Tony demuestra un dominio absoluto.

   Un instituto cualquier en una ciudad cualquiera. Henry Barthes, al que da vida Adrien Brody (El pianista, Hollywoodland, Midnight in Paris), interpreta a un profesor suplente que acude para cubrir una vacante por un breve periodo de tiempo. A través de sus ojos somos testigos de las múltiples situaciones que pueden ocurrir dentro y fuera de esas paredes.

   El guión que escribe el debutante Carl Lund toma la forma de falso reportaje. Sus diálogos y situaciones respiran veracidad. Esta escrito de tal manera que da pie a que tanto actores principales como secundarios tengan sus escenas destacables o en algún caso enmarcables. Empezando por Adrien brody, un tanto olvidado desde que ganase el Oscar en 2002 por “El pianista”, regalando escenas como las del asilo o ese abrazo final a una alumna totalmente hundida que demuestran porque uno es merecedor de la preciada estatuilla. James Caan (El padrino, Misery) posee una única escena que consiste en diálogo tutor/alumna pero dificilmente olvidable. Marcia Gay Harden (La niebla, Mystic River), Christina Hendricks (Drive, Mad men) o Tim Blake Nelson (O Brother, Minority Report). La única capaz de compensar la balanza con respecto a la actuación de Brody es la jovencísima Sami Gayle (Contrarreloj) gracias a la construcción de un personaje que ayuda a crear una deliciosa trama paterno-filial muy similar a la de “León, el profesional”.

   Acostumbrado a conjugar las funciones de director/director de fotografía Kaye no sólo se apoya en un libreto que mediante testimonios a cámara finge ser un documento real. La cámara también favorece esa sensación mediante el uso de una fotografía que busca una luz realista, sin artificios, el uso de un zoom exacerbado y un inteligente uso del gran angular para aislar aún más a los personajes primero dentro de la historia y después entre sí. Por último, aunque la cinta se mueve en el terreno de lo real, esto se rompe en determinadas ocasiones con la inserción de fragmentos del pasado que otorgan a la escena un cierto lirismo.

   No nos encontramos ante una película más de “profesor suplente”. Es una cinta inteligente que si bien es cierto que se le puede achacar el hecho de utilizar excesivos blancos y negros con carencia de grises me parece que las interpretaciones/situaciones logradas aquí logran fácilmente atrapar al espectador y éste lo va a agradecer.

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CRITICA EL LADRÓN DE LAS PALABRAS (53%)



   Cuando un proyecto lleva en su cartel los nombres de estrellas en ciernes como Bradley Cooper (El equipo A, Resacón en Las Vegas, Sin límites), Zoe Saldana (Avatar, Colombiana) y Olivia Wilde (In time, Tron legacy, Cowboys & Aliens); y de estrellas consagradas como Jeremy Irons (Dragones y mazmorras, M. Butterfly, El misterio Von Bulow, La caja china), Dennis Quaid (Lejos del cielo, Gran bola de fuego, Frequency) y JK Simmons (Young adult, Quemar después de leer; saga Spiderman), lo que se espera de ella suele ser una buena película en la que depositas unas altas expectativas.

   Los noveles directores Brian Klugman y Lee Sternthal (tienen en su haber el guion de Tron legacy) han logrado reunir a este espectacular reparto para una película dividida en tres historias (el guion también está a cargo de Klugman y Sternhal), en la que un escritor de éxito  narra la historia de un escritor fracasado que tiene la fortuna de encontrar un manuscrito. Lo publica como suyo y obtiene un éxito espectacular que lo convierte en uno de los mejores escritores de su tiempo. El autor del manuscrito resulta ser un anciano que lo escribió durante su juventud, cuando estuvo destinado en París tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), época en la que encontró al amor de su vida.

   Partiendo de que la premisa no es demasiado original, sólo nos queda que lo original sea el planteamiento y la forma de contarnos las cosas; pero la poca destreza de los directores (inexperiencia obviamente) hace que durante todo el metraje las historias se entrecrucen sin un equilibrio, que es capital en este tipo de películas corales, que hace que el espectador no se pierda en la trama, pero si que pierda interés en parte de ella. Un desequilibrio que, además, deja en evidencia lo que cada vez más obvio: Bradley Cooper es un actor demasiado limitado para llevar el peso de una producción de estas características.

   Cooper interpreta permanentemente el mismo personaje y papel (en muchos momentos no se sabría decir si lo que se ve en pantalla es El ladrón de palabras o Sin límites o Qué les pasa a los hombres…) lo que acentúa más aún el desequilibrio entre las historias. Además, si como compañeros de reparto tienes a un excepcional Jeremy Irons y a un resultón Dennis Quaid, pues la película se queda en un curioso quiero y no puedo que te hace pensar que habría podido salir de manos de otro director una propuesta de estas características.

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CRITICA VACACIONES EN EL INFIERNO (61%)

ESTRENO 26/10/2012


   Aunque no este pasando por su mejor momento tanto personal como profesional eso no quita para aplaudir la labor de Mel Gibson frente a la cámara: Arma letal, Conexión tequila, Maverick, Payback, Mad Max, el castor… y aplaudir aún con más fuerza su trabajo detrás de las cámaras: La pasión de Cristo, apocalipto y El hombre sin rostro. Un cineasta que tras unas desgraciadas declaraciones antisemitas y alguna que otra grabación se ha visto castigado con el rechazo de gran parte de la industria que a mi modo de ver no está exento de cierta hipocresía. Este desgraciado bache no es inconveniente para que Gibson, junto a Adrian Grunberg y Stacy Perskie (ambos habían coincidido con Mel en “Apocalipto” como ayudantes de dirección), escriban una divertida historia, con una duración muy bien ajustada y de presupuesto discreto pero con unos resultados muy dignos que en ocasiones puede recordar al cine del mariachi Robert Rodríguez (Desperado, Abierto hasta el amanecer, Planet Terror).

   Mel Gibson interpreta a un ladrón de poca monta que en una huida desesperada en la frontera entre EE.UU. y Méjico acaba en este último. Es llevado a “El Pueblito” una ciudad en miniatura que hace las funciones de cárcel y donde sobrevivir será la unión entre astucia y codearse de buenos contactos.

   La dirección a cargo del antes mencionado Adrian Grunberg lucha por no caer en la monotonía al tratarse de una única localización en su mayoría e intentar exprimir al máximo los recursos. Lo primero lo consigue tanto por un montaje fluido como por unos elegantes tiros de cámara cuya máximo exponente lo encontramos en un tiroteo Leone/Rodríguez/Snyder. Lo segundo, optando por rodar con cámaras digitales que generan texturas propias del video (panorámicas) que acompañadas por una iluminación del francés Benoit Debie (Irreversible, The Runaways) que busca un realismo frente a lo preparado consiguen que función y forma se conjuguen.

   El hilo conductor que sostiene la trama es una voz de off. Una voz en off contundente y plagada de frases irónicas con reminiscencias a la fantástica “Payback”. Pero son las situaciones que el guión va generando, la presencia de Mel Gibson y la interesante subtrama entres éste y el jovencísimo Kevin Hernández (El canguro) lo que hace atractiva la cinta. Si estos tres elementos la cinta hubiese pasado totalmente desapercibida.

   “Vacaciones en el infierno” (“Get the Gringo” su título original…) ha sido emitida directamente en la televisión de EE.UU. fruto tal vez de tener a Gibson en cartel. Yo a este lado del charco la aconsejo por las pocas pretensiones que desprende que desemboca en un producto francamente simpático tanto en duración como ejecución.

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CRITICA EL FRAUDE (52%)

ESTRENO 05/10/2012


   “El fraude” arranca mostrándonos las vida de Robert Miller, hombre poderoso, influyente, rico, padre de familia y adorable marido, amigo de sus amigos, dueño de una gran multinacional…pero como todo en esta vida no todo lo que brilla es oro.

   Nicholas Jarecki, tras el cortometraje “The weight” y el documental “The outsider”, se estrena con este largometraje, del que también es autor de guión, con una historia y desarrollo bastante plausible pero que denota ciertos fallos de una ópera prima.

   El primero de ellos es un guión que intentar abarcar múltiples tramas y que al final todo se queda un tanto insípido. Trama inmobiliaria, otra policíaca y por último la familiar. El abrir tanto frentes y tratándose de una cinta de algo más de hora y media creo que no llega a cuajar ninguna de ellas.

   Luego tenemos la realización con la que esta narrada la historia. Bajo mi punto de vista poco original y muchas veces vista. En este apartado si que es destacable la música que compone Cliff Martinez (Traffic, Narc) como medio para crear atmósfera y que ya demostró gran capacidad para ello en “Drive” o “Contagio”.

   Por último creo que están muy poco tratadas las relaciones humanas lo que dificulta seriamente el creerse las reacciones. Richard Gere (Pretty Woman, Oficial y caballero) con la extensa carrera que tiene a sus espaldas ha demostrado que a excepción de papeles muy concretos como el de “Chicago” su registro actoral es muy corto. Pues bien, si a esto le sumamos que lo que une a unos personajes con otros está excesivamente diluido queda en general unas situaciones poco interesantes. Por poner un ejemplo tenemos a la maravillosa Susan Sarandon (Thelma & Louise, Pena de muerte), ya coincidió con Gere en la simpática “¿Bailamos?”, que queda relegada a dos o tres escenas/frase. Ello provoca que llegados al clímax entre ésta y su marido la cosa no hay por donde cogerla. Lo mismo entre el personaje de Richard y su hija. El único que parece disfrutar, y nosotros con él, es el estupendo y el incomprensiblemente olvidado Tim Roth (Reservoir Dogs, Pulp Fiction).

   Presentada en el reciente Festival de San Sebastián “El fraude” es una cinta que vuelve a demostrar que dar el salto del corto al largo no es tarea fácil. Una liga donde el saber desarrollar una buena historia es clave para salir airoso.

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CRITICA EL GRAN AÑO (47%)

ESTRENO 08/06/2012


   Simpática comedia protagonizada por el genial Steve Martin (Roxanne, No es tan fácil, Tres amigos), el cada vez más orondo Jack Black (Alta fidelidad, Enemigo público, Un loco a domicilio) y un recuperado Owen Wilson (Midnight in Paris, Zoolander, Anaconda).

   La película está dirigida por David Frankel (El diablo viste de Prada, Una pareja de tres y la serie de culto Entourage (El séquito)) de una manera quizá algo sosa y simple, permitiendo que el trío protagonista lleve completamente las riendas de la película (cosa que por otro lado, en éste caso, no es perjudicial para el resultado) desaprovechando, en muchas ocasiones, la posibilidad de realizar una película algo más contemplativa y profunda (sacando partido a las numerosas y espectaculares localizaciones que tiene la película y en las que probablemente se dejaron la mayor parte del presupuesto) y sobretodo la destacable fotografía de Lawrence Sher (Algo en común, Salidos de cuentas, Resacón en Las Vegas).

   No ayuda a mejorar el resultado final la historia que se cuenta, ya que aunque está basada en un libro de Mark Obmascik, el guion de Howard Franklin (El nombre de la rosa, Conspiración en la red, El hombre que no sabía nada) busca que el espectador empatice con los personajes de manera ajena al eje de la trama (el avistamiento de pájaros en un año) lo que resulta chocante y a veces hace que pierdas el interés.

   Pese a esto, aunque la película no es redonda, ni mucho menos, se agradece a los responsables haber realizado una agradable comedia dirigida a un público adulto (o no tanto) y que no delimite la capacidad intelectual del mismo a determinados y recurrentes gags escatológicos y físicos. Una comedia blanca (cuyo máximo exponente es Steve Martin) de, quizá, otra época.

ISRAEL LÓPEZ (@Isra_l) 

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CRITICA EL PACTO (13%)

ESTRENO 27/07/2012

   Hace tanto que Nicolas Cage perdió el rumbo, que de verdad me cuesta recordar alguna buena película suya realizada en los últimos cinco años. Repasando su filmografía es complicado acordarse de que es un muy buen actor capaz de hacer papeles complicados y arriesgados como el de Adaptation (El ladrón de orquídeas) o directamente brutales como el de Leaving las Vegas. Quizá las deudas que mantiene con el fisco sean tan acuciantes que debe aceptar cualquier papel que le ofrecen para pagarles y en unos años nos devuelvan al mejor Cage. Mientras tanto seguiremos viéndole en horrendos papeles como éste.

   Y en éste caso sorprende mucho más que en otros (En tiempo de brujas, Bangkok Dangerous) la pésima calidad de la película, ya que al frente de ella está alguien a quien hasta el momento consideraba un notable director, Roger Donaldson (Arenas Blancas, Trece días, The bank job). La única explicación posible que le encuentro a que haya decidido “dirigir” ésta película es que también necesitaba conseguir dinero de una manera rápida, y para entender el modo en que la ha “dirigido”, que estaba borracho en su roulotte y daba las indicaciones a su equipo técnico mediante whatsApp.

   Lo que tenemos ante nosotros es algo así como una tv-movie de las tres de la tarde, pero sin ningún elemento de interés posible. No porque la idea de Todd Hickey After sex) no sea buena (que enfocada de otra manera, o de alguna manera, quizá hasta hubiera dado para una interesante película) sino porque el guion de Robert Tannen (La apuesta perfecta) es tan absolutamente ridículo, inverosímil y malo que cualquier atisbo de entretenimiento es pura coincidencia.

   Además de Cage, también son cómplices de “esto”: la preciosa Jaunary Jones (X-mem, primera generación, Sin identidad), un perdidísmo Guy Pearce (En tierra hostil, Animal Kingdom) y una desaprovechada por el cine Jennifer Carpenter (Sin rastro, Sed de venganza).

   A modo de crítica constructiva creo que el día en que alguien le diga a Nicolas Cage que deje de ponerse pelucones extraños, acepte su problema capilar y se rape el pelo, ese día el mundo será un poquito mejor. Y quizá, quien sabe, recupere su juicio y vuelva a hacer películas por las que valga la pena ir a una sala de cine.

ISRAEL LÓPEZ (@Isra_l) 

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CRITICA EL CANGURO (29%)

ESTRENO 18/05/2012


   Enésimo intento por parte del director David Gordon Green (Superfumaos, Caballeros, princesas y otras bestias) de seguir la estela de la troupe Apatow (director de Vírgen a los 40, Lío embarazoso y la destacable Hazme Reír; y productor de Supersalidos o La boda de mi mejor amiga) y hacer una comedia en condiciones con tirón en taquilla, obviamente otro intento fallido.

   En ésta ocasión Gordon Green intenta homenajear varias películas de los ochenta en las que toda la historia sucede en unas pocas horas y la acción se sitúa en varios puntos de una misma ciudad. El problema es que el director de Supersalidos no es ni Martin Scorsese (Jo, qué noche!!) ni John Hughes (Todo en un día), ni Chris Columbus (Aventuras en la gran ciudad); y por supuesto ni tiene el estilo, ni la sensibilidad ni el oficio de aquellos maestros.

   Los debutantes Alessandro Tanaka y Brian Gatewood plantean un guión cargado de tópicos y en el que dejan absolutamente todo el peso de la película en Jonah Hill (Infiltrados en clase, Cyrus). Si bien, éste hace lo que puede con el personaje, no es suficiente para mantener a flote una película cuyo interés por el humor tosco se estira hasta límites absolutamente deleznables.

   Ni siquiera el aporte del siempre genial Sam Rockwell (Confesiones de una mente peligrosa, Moon, Asfixia) sirve para que la película cause algún tipo de interés para el público medio. Se trata de un producto realizado para el lucimiento de Hill (actor que ha demostrado su valía interpretativa y que no necesita éste tipo de papeles) que entretendrá a la legión de jovenzuelos que se acerquen al cine y disfruten del humor socarrón.

ISRAEL LÓPEZ

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CRITICA AMERICAN PIE: EL REENCUENTRO (56%)

ESTRENO 04/05/2012


   Como pasa el tiempo. Trece años desde que se estrenó “American Pie” de la mano de los hermanos Weitz, curiosamente venían de escribir la cinta de animación “Antz”, donde se nos narraba la historia de un grupo de colegas de instituto que como meta en su último año antes de ir a la universidad se planteaban perder la virginidad. Su presupuesto de apenas 10 millones consiguió recaudar casi 250 y con ello el inicio de una saga, tanto en cine como directo a video, que llega hasta ahora. Su secreto radica tal vez no tanto en su argumento sino en unos personajes muy carismáticos, unos actores que han sabido darles vida de una manera que han llegado fácilmente al público y por supuesto una situaciones que despiertan fácilmente la carcajada que en muchas ocasiones se repite en los sucesivos visionados.

   Esta cuarta entrega, voy a omitir de esta crítica las entregas que han ido directo al video porque ninguno de los actores principales repiten a excepción de Eugene Levy (El jefe, Destino:Woodstock) y no siguen la línea argumental, continua con la trama lógica de la saga. Si en la tercera se nos narraba la boda entre Michelle, encarnada por Alyson Hannigan (Como conocí a vuestra madre), y Jim, al que da vida Jason Biggs (Una novia para dos, Todo lo demás), ahora han pasado los años y la pareja tiene su primer bebe, con una vida más o menos asentada, lo mismo que el resto de personajes. Somos testigos de cómo el destino ha ido tratando a cada uno de ellos, unos personajes cuya situación personal ha cambiado pero que en el fondo siguen siendo los mismos gamberros que conocimos años atrás.

   Cuatro películas para cuatro directores diferentes. Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg (Dos colgados muy fumados: Fuga de Guantánamo) dirigen y se hacen cargo del guión que por primera vez no cuenta con Adam Herz. Una entrega que cuenta con dos atractivos fundamentales: que vuelve a reunir a todo el cast original (recordamos que Mena Suvari (American Beauty) y Chris Klein (Cuando éramos soldados) no participaron en la tercera entrega) y la incógnita de si seguirá teniendo esa dosis de humor escatológico que tanto gusta, entre los que me incluyo, a los seguidores. Para alegría de uno que escribe la película regala buenos momentos para echarse unas risas que en ocasiones es prolongada. Debo admitir que la irreverencia de esta entrega me chocó en situaciones como Jim y la tapa transparente pero lo aplaudo. Es una cinta hecha por y para lo que uno espera y en ese sentido lo consigue.

   ¿Aporta algo American pie: El reecuentro?. El título lo dice todo. Un volverse a encontrar. Tal vez no necesario pero tampoco viene mal ponerse al día y recordar viejas batallitas.

F.J (@Rocabay)
 


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CRÍTICA EL HOMBRE SIN PASADO (72%)

ESTRENO 04/05/2012

   Poco sabemos de la vida de Chae Tae-Sik. Solamente que tiene una pequeña tienda de empeños y su único lazo que le une con el exterior es la relación que mantiene con la pequeña So-mi de 10 años, cuya madre trabaja en una bar de stripptis. Cuando la madre de So comete el error de robar a unos mafiosos, ésta y su hija son secuestradas obligando a Chae a entrar en un peligroso juego organizado por un clan que se dedica al tráfico de órganos.

   A los que vimos la magnifica “Oldboy” de Park Chan-wook, uno de los directores favoritos de Quentin Tarantino y cuyo remake ya se cuece en la manos del irregular Spike Lee (Malcolm X, Plan oculto) descubrimos un país, Corea, que si mantenía al nivel de aquel título podía ofrecernos unos thrillers muy interesantes. Llegaron entonces “The Chaser” o recientemente “The Yellow sea” (en medio de ambas está “I saw the devil” que aunque no la he visto he oído cosas muy buenas) y efectivamente se confirma que aquellas tierras son caldo de cultivo de unos directores/guionista con propuestas muy frescas, ambientadas en localizaciones únicas para las historias que cuentan (ese tipo de construcción de las casas, la disposición de las calles, los puestos ambulantes, las luces de neón….) y con un gran equilibrio entre una acción que rezuma el mejor Scorsese o Mann y buenas interpretaciones de unos actores en fase de descubrimiento.

   “El hombre sin pasado” se estrenó en agosto de 2011 en Corea consiguiendo la escalofriante cifra de 6 millones de espectadores con una historia híbrida entre el “El fuego de la venganza” de Tony Scott (Top gun, Domino) y “León, el profesional” de Luc Besson (El quinto elemento). Lo que destaca por encima de todo es la pequeña Kim Sae-ron (A brand new life) que ya ha sido bautizada como la “Dakota Fanning coreana” y que apoyo rotundamente. La estética de la cinta sigue teniendo ese aroma olboniano y la duración se ajusta a lo que la historia pide (en contrapunto a “The yellow sea” que a pesar de determinadas secuencias brillante sus dos horas y media de metraje no son justificables). Las secuencias de acción son las justas y necesarias, bien rodadas y planificadas y me gustaría destacar la que tiene lugar en el clímax en un sensacional trabajo de montaje y sonido.

   Hay un elemento común en los tres títulos que llevo vistos del cine hecho en Corea, aunque se suele dar en todo el cine asiático, que creo que a un público occidental tal vez le haga no entrar en la película o al menos le cueste lo suyo: las interpretaciones. Observo que tienden a ser bipolar. Esto quiere decir que hay personaje que se presenta de manera hierática y otros todo lo contrario. Unos permanecen toda la cinta sin apenas inmutarse o más bien contenidos y otros son exagerados hasta lo sumo siendo tal vez algo irrisorio. Si hacemos de esto un convencionalismo propio del lugar de origen de la película, siendo esto una interpretación mía, la película gustará más.
       
F.J (@Rocabay) 
     
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CRÍTICA EL PERFECTO DESCONOCIDO (65%)

ESTRENO 23/03/212

   Mark O’Reilly, un misterioso viajero, llega a un pequeño pueblo mallorquín y se instala discretamente en un viejo comercio abandonado. Los vecinos pronto se entusiasmarán creyendo que Mark pretende reabrir el local y ello reanimará el pueblo. Pero un detalle pasa desapercibido para todos: Mark no tiene intención alguna de abrir la tienda. Ni siquiera habla castellano. Las verdaderas intenciones del viajero en la isla se ocultan detrás de una vieja fotografía polaroid, que le ha llevado hasta allí en busca de respuestas.

   Con esta propuesta comienza la incursión, en el mundo del largometraje, el director mallorquín Toni Bestard. Con un amplio curriculum de cortometrajes y varias candidaturas a los Goya, decide llevar las riendas de este proyecto y contar con un actor extranjero para llevar el peso de la cinta. Colm Meaney, actor irlandés, conocido por títulos como “Un ciudadano ejemplar”, “Café Irlandés”, “Con Air”, decide también involucrase en este proyecto desde la producción.

   La película es una fábula sobre la incomunicación entre las personas. En este caso proviene desde la incomprensión lingüística aunque si ahondamos un poco más la mayoría de los personajes sufren esta limitación para comunicarse con otros y no porque no hablen el mismo idioma. La incorporación de este viajero extranjero es la excusa para agravar la situación, pero a la vez, es el impulso perfecto para que la gente que vive en el pueblo vea en él un resquicio de esperanza. Su salvador, por así decirlo. Este hombre goza de una libertad por la cual puede salir de su ciudad, de su país, y viajar a donde le plazca y esa visión es la que atrapa a los jóvenes protagonistas que están “encarcelados” en su pueblo y en sus vidas. Este viajero sacudirá la vida de ambos y les empujará a seguir sus sueños y abandonar sus miedos y todo esto sin pronunciar palabra.

   La película está rodada en Mallorca aunque en la zona más rural y desconocida para el público. Bestard deja atrás el paisaje conocido por todos, turístico, idílico y se adentra en el bosque, en la montaña, para transmitirnos la sensación de aislamiento, soledad, desesperanza de los personajes.

   Dentro del drama que refleja la cinta hay un equilibrio muy bien sostenido con la comedia, que en este caso recae sobre dos personajes que son interpretados por Ana Wagener (Biutiful, La voz Dormida) y Carlos Santos (También la lluvia, Los Hombres de Paco), ambos fantásticos en sus papeles. También destacar la colaboración especial de Vicky Peña.

   Creo que la película es un toque de atención a todos aquellos que piensan que no pueden salir de sus “mundos” y tiene que ser otro el que venga y les abra los ojos. Esa motivación o esperanza que buscamos y encontramos en un viajero cualquiera.

CRISTINA VARO (@Cris_varo)

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EL INVITADO

ESTRENO 10/02/2012


   Hay títulos que tal vez no aporten al género pero sirven para que el público descubra nuevos talentos y echen un vistazo a su filmografía. Esto es lo que ofrece "El Invitado" del sueco Daniel Espinosa (Dinero fácil), un thriller con espías, secretos, novatos, malos, menos malos, chips subcutáneos pero todo ello de factura impecable y que sirve como carta de presentación al gran público de este joven que aún tiene mucho que decir. Denzel Washington (Training Day, El Mensajero del Miedo) en un papel ambiguo que tanto le gusta y Ryan Reynolds (Buried, Linterna Verde) que tras un extenso casting logró hacerse con el papel son sus protagonistas.

   Denzel lleva años haciendo de Denzel. O bien de bueno, buenazo como el caso de "Asalto al Pelham 1,2,3" o con tonos grises como "Training Day", papel que le dio su merecido Oscar. El caso que nos ocupa estaría en el segundo tipo. Pese a no arriesgar, el carisma de este actor frente a la cámara es innegable de ahí que para darle la réplica en su último trabajo pasaran actores como Sam Worthington (Avatar), Shia LaBeouf (Transformers), James McAvoy (Wanted) o Tom Hardy (Origen). Se necesita de un actor que no sea arroyado por Washington. Ryan Reynolds me parece un decisión acertada como agente de CIA novato que desea que su trabajo sea reconocido y ahora se le presenta la oportunidad. Vera Farmiga (Up in the Air), Brendan Gleeson (Escondidos en Brujas) y el mítico Sam Shepard (Elegidos para la Gloria) cumplen bien el rol de secundarios.

   Una cinta de acción con un director virtuoso rodeado por Oliver Wood (Saga de Bourne) con una fotografía granulada donde se busca quemar la luz y un uso correctísimo de la cámara semi documental, Richard Pearson (United 93, Iron Man 2) con la ruptura espacio/temporal que consigue gracias a la estupenda edición (recordemos que tiene en su haber un BAFTA y nominación al Oscar), y el soundtrack de Ramin Djawadi (Prison Break, Furia de Titanes) es complicado que el espectador no entre de lleno en la acción que bebe de la nueva tendencia del cine de acción iniciada por el inglés Paul Greengrass con "El Mito de Bourne". Sencillamente impresionantes son por ejemplo el ataque al piso franco con persecución incluida o el tiroteo nocturno en las chavolas que recuerda a la cinta de Greengrass, "Green Zone". El resto del guión escrito por David Guggenheim (en breve estrena "Stolen" con el gran Nicolas Cage (La Roca, Bajo amenaza)), juega a la premisa de "me han traicionado y debo averiguar quien". Lo que tardéis en acertar es cosa vuestra.

   Una cinta de una calidad que destaca por encima de la media. Un producto de consumo rápido y muy entretenido para los amantes y no tan amantes del corre que te pillo.
F.J  

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