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CRITICA EL DOBLE DEL DIABLO (57%)



   Dirigida por el neozelandés Lee Tamahori (Guerreros de antaño, La hora de la araña, Muere otro día), El doble del diablo es la recreación de la vida del que fuera doble (aparecía en los actos públicos peligrosos o que simplemente el protagonista no quería parecer) del malvado y sádico hijo de Saddaam Hussein, Uday Hussein. Intentando parecerse a un Scarface moderno, Tamahori se pierde en la pomposidad del lujo que rodeaba a los protagonistas y no sabe distanciarse de los personajes de una manera adecuada para poderse identificar con ellos. Pese a todo demuestra que no ha perdido ese gran pulso narrativo que le hizo dar el salto a Hollywood y que le llevó a realizar la que, para mí, es su mejor película hasta la fecha: El desafío (The edge, 1997).

   La película merece la pena visionarla, sobretodo, por la buena actuación que hace el inglés Dominic Cooper (Mi semana con Marilyn, An education, Abraham Lincoln: Cazador de vampiros) en el doble papel de Uday Hussein y Latif Yahia (autor del libro en el que se basa la película). El resto de intérpretes pasan casi desapercibidos en esta orgía de violencia y lujo, llegando incluso a molestar en la película, como el personaje de la francesa Ludivine Sagner (La piscina, Mesrine: L´ennemi public nº1), porque no aporta absolutamente nada y realiza una actuación demasiado forzada para la época y el contexto (plagia todo el look de la cantante Lady Gaga, sin ningún sentido lógico).

   Una oportunidad para redescubrir el poder visual de Tamahori y la capacidad interpretativa del joven Dominc Cooper (obviamente, sobretodo, en su versión original en la que la diferencia de acentos y de timbres vocales que demuestra son espléndidos).

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CRITICA LA VIDA DE PI (65%)



   Adaptación de la novela homónima escrita por el canadiense Yan Martel, publicada en 2001, donde se narra la historia de Piscine “Pi” Monitor Patel, y como consiguió sobrevivir durante 227 días en el Pacifico después del naufragio de su barco, a bordo de un bote junto a Richard Parker….un tigre de Bengala.

   Es difícil encontrar un nexo que una la camaleónica filmografía de Ang Lee (Sentido y sensibilidad, Hulk, La tormenta de hielo, Tigre y dragón, Brokeback Mountain). Si me preguntan a mí que denominador común encuentro destacaría en primer lugar la cuidadísima dirección de actores y fruto de ello una veracidad en lo que cuenta (Heath Ledger vs Jake Gyllenhall o Tony Leung vs Joan Chen), una visión muy particular (Esa visión tan personalísima  que nos dio de del personaje de Marvel, “Hulk”, siendo para mi muy superior a su continuación o “Tigre y Dragón” donde combina el cine de artes marciales con el lirismo más poético) y por último conseguir que ambas características no se pierdan ruede en China o EE.UU.

   Con una nominación por el fantastico guión de “Descubriendo nunca jamás”, David Magee es el encargado de adaptar la novela. Tal vez fruto del libro, la película peca de dos errores que van conectados: Una falta de empatía hacía lo que se cuenta y fruto de ello un empacho visual. Me imagino que Ang Lee habrá decidido tomar las riendas de este proyecto porque le parecería un reto el combinar en una misma película una historia de supervivencia (en muchas ocasiones dura) con un realismo mágico en su máxima expresión. También le sirve para construir una interesante reflexión sobre el hombre, la fe, la religión o más bien las religiones, su interpretación y la búsqueda del hombre de “algo más”…. pero creo que para hablar de todo ello el filtro que usa, el debutante Suraj Sharma (en un principio pensado para Tobey Maguire (Spiderman) pero finalmente rechazado por ser demasiado conocido), es el principal problema de que la historia no avance correctamente debido a su falta, no tanto de credibilidad del actor, como de carisma. De las dos horas de duración, casi la mitad se desarrolla con tres elementos: Suraj, un bote y un tigre de Bengala. El actor no tiene la capacidad del sostener sobre su espalda una película como esta. De hecho, gran parte del merito de que la cinta no aburra es la presencia de Richard Parker dando lugar a divertidas y a veces no tan divertidas situaciones. Una película como por ejemplo “Naufrago” juega con piezas parecidas pero Tom Hanks (Forrest Gump, Philadelphia) se come la pantalla, Suraj no llega.

   Lo que en cambio no se puede negar es que igual que consiguió en “Tigre y dragón imágenes emblemáticas como el duelo final dejándose sostener por cañas de bambú, ahora Ang Lee lo eleva a la enésima potencia fortalecido por usos puntuales del 3D que acentúan la acción e incluso en determinadas secuencias se atreve a jugar con el propio formato. La preciosista fotografía de Claudio Miranda (El curioso caso de Benjamín Button, Tron:Legacy), donde cielo y mar en ocasiones se llegan a tocar, conjuga colores y una profundidad que se pierde a lo lejos. Mientras tanto, el trabajo de Fx que hay detrás es asombroso donde es difícil distinguir el CGI de la imagen real. En este sentido espectacularidad y belleza van de la mano.

   Una película que en mi opinión está tremenda descompensada. Me parece un trabajo hecho por un artesano pero con herramientas, algunas de ellas, defectuosas. Aún así es una cita que si uno puede debe ver.
 
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CRITICA LOS AMOS DEL BARRIO (35%)



   Hace unos años de estrenaba “Attack de Block” una cinta que no llegaba a los 15 millones de presupuesto en donde se narraba de forma original, enérgica y divertida una invasión alienígena pero con la peculiaridad de que el punto de vista optado para contar la historia era la de unos chavales de barrio. Apenas un par de localizaciones y un cartel de actores desconocido si exceptuamos a Nick Frost (Arma fatal, Zombies party) cuya participación se convierte casi en un cameo. El resultado fue una cinta cuyo adjetivo que creo que mejor la define es fresca. Aunque dicen que las comparaciones son odiosas, y muchas veces lo son, esta vez me va a servir para demostrar el famoso dicho de “menos es más”.

   “Los amos del barrio” cuenta exactamente lo mismo que lo hacía “Attack de block” pero con un presupuesto que lo tríplica, un cabeza de cartel donde nos encontramos a la cream de la cream de la comedia: Ben Stiller (Los padres de ella, Tropic Thunder), Vince Vaughn (Cuestión de pelotas, Aquellas juergas universitarias), Jonah Hill (Supersalidos, El canguro) y un poco más atrás en cuanto a cara conocida se refiere, actualmente tiene en cartelera en función de director la interesante “Submarine”, Richard Ayoade. Además, cuenta no con uno, ni dos….sino con hasta tres guionistas y el encargado de llevar la batuta, Akiva Schaffer, pese a no tener una extensa carrera en cine puede presumir de haber dirigidos varios episodios del Saturday night live. Nada de esto lleva a buen puerto esta historia que a pesar de su corta duración, se limita a intentar explotar la supuesta comicidad de su reparto (cuantas películas va a hacer Stiller como líder/mente pensante de un grupo: Un golpe de altura, Noche en el museo, Tropic Thunder…sin darse cuenta que la fórmula se agota) con eternas escenas de verborrea escatológica en donde uno entiende porque se optó por contratar a los mismos guionistas que “Superfumados” o “Supersalidos”. Cierto es que la cinta gana ciertos puntillos debido al señor Hill, recientemente nominado al Oscar por su fantástico trabajo en “Moneyball”, pero a parte de este dato el guión ni da pie a giros y si los tiene o bien los más avispados los van a coger o como la mitad de las veces pasa en este tipo de películas están en el trailer, ni tampoco es ingenioso en su discurso.

   Tal vez mi mayor alegría fue ver aparecer en pantalla al gran R. Lee Ermey (La chaqueta metálica, La matanza de Texas (2003)). Una aparición que en tiempo puede rondar los 5 minutos. Ahí está el listón de la película.

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CRITICA EL LADRÓN DE LAS PALABRAS (53%)



   Cuando un proyecto lleva en su cartel los nombres de estrellas en ciernes como Bradley Cooper (El equipo A, Resacón en Las Vegas, Sin límites), Zoe Saldana (Avatar, Colombiana) y Olivia Wilde (In time, Tron legacy, Cowboys & Aliens); y de estrellas consagradas como Jeremy Irons (Dragones y mazmorras, M. Butterfly, El misterio Von Bulow, La caja china), Dennis Quaid (Lejos del cielo, Gran bola de fuego, Frequency) y JK Simmons (Young adult, Quemar después de leer; saga Spiderman), lo que se espera de ella suele ser una buena película en la que depositas unas altas expectativas.

   Los noveles directores Brian Klugman y Lee Sternthal (tienen en su haber el guion de Tron legacy) han logrado reunir a este espectacular reparto para una película dividida en tres historias (el guion también está a cargo de Klugman y Sternhal), en la que un escritor de éxito  narra la historia de un escritor fracasado que tiene la fortuna de encontrar un manuscrito. Lo publica como suyo y obtiene un éxito espectacular que lo convierte en uno de los mejores escritores de su tiempo. El autor del manuscrito resulta ser un anciano que lo escribió durante su juventud, cuando estuvo destinado en París tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), época en la que encontró al amor de su vida.

   Partiendo de que la premisa no es demasiado original, sólo nos queda que lo original sea el planteamiento y la forma de contarnos las cosas; pero la poca destreza de los directores (inexperiencia obviamente) hace que durante todo el metraje las historias se entrecrucen sin un equilibrio, que es capital en este tipo de películas corales, que hace que el espectador no se pierda en la trama, pero si que pierda interés en parte de ella. Un desequilibrio que, además, deja en evidencia lo que cada vez más obvio: Bradley Cooper es un actor demasiado limitado para llevar el peso de una producción de estas características.

   Cooper interpreta permanentemente el mismo personaje y papel (en muchos momentos no se sabría decir si lo que se ve en pantalla es El ladrón de palabras o Sin límites o Qué les pasa a los hombres…) lo que acentúa más aún el desequilibrio entre las historias. Además, si como compañeros de reparto tienes a un excepcional Jeremy Irons y a un resultón Dennis Quaid, pues la película se queda en un curioso quiero y no puedo que te hace pensar que habría podido salir de manos de otro director una propuesta de estas características.

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CRITICA BLANCANIVES Y LA LEYENDA DEL CAZADOR (63%)

ESTRENO 01/06/2012


   Hoy se estrena en España la nueva versión del cuento de los hermanos Grimm, “Blancanieves y la leyenda del Cazador”. Sin demasiado tiempo para digerir la anterior película que hace dos meses invadió la taquilla española (Mirror, Mirror), llega ahora una versión más oscura, tenebrosa y con mucha más acción.

   Rupert Sanders debuta en el mundo del cine con este proyecto tan ambicioso. Realizador de publicidad, Sanders es conocido por su anuncio del videojuego “Halo 3” considerado entre los diez mejores de la década. Gracias al éxito que obtuvo, la productora se puso en contacto con él para encargarle el proyecto y así llevar las riendas de la película. A partir de la versión que Evan Daugherty había realizado del conocido cuento, se unieron los guionistas John Lee Hancock (The Blind Side, Un mundo perfecto, El Álamo) y Hossein Amini (Drive, Las Cuatro Plumas) y terminaron dando forma al guión.

   Bien. Hechas las presentaciones toca ponerse manos a la obra. El primer y mayor problema que destaco de la película viene de la mano de la protagonista Kirsten Stewart. Imposible olvidarse de su “super papelón” en la saga de cuyo nombre no quiero acordarme y que en esta película ha sido muy difícil no verla con sus nuevos ojos rojos e intentando lanzarse al cuello del primer humano que pasara por su lado. Esta será la prueba de fuego para ver si los fans de la exitosa saga siguen a su protagonista en otras aventuras. Cualquiera de las actrices que fueron consideradas para este papel de Blancanieves, entre las que destacan Dakota Fanning, Saoirse Ronan, Riley Keough, Felicity Jones, lo hubieran hecho muchísimo mejor. Por el contrario, cabe destacar el éxito al incorporar como La malvada reina Ravenna a Charlize Theron. El papel le va perfecto con la mezcla de belleza indiscutible, de maldad y oscuridad que requiere el personaje da como resultado una combinación poderosa.

   Otro de los problemas que presenta el film es el ritmo y la duración. Excesivas las dos horas de metraje para un ritmo tan lento. Hay momentos en los que llega a ser aburrida la historia. Pero bueno, todo esto queda eclipsado por el despliegue de medios visuales y estéticos. Espectaculares efectos visuales, decorados, vestuario, maquillaje, música…

   Si comparamos la película con la manzana que Blancanieves muerde, podemos decir que la piel de fuera es atractiva, muy bien pulida, brillante, apetitosa… pero por dentro una vez que le das el primer bocado comienza a pudrirse lentamente, muy lentamente hasta que caemos en un profundo sopor…

CRISTINA VARO (@Cris_varo)

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WAR HORSE

ESTRENO 10/02/2012





 
   Debo comenzar diciendo que considero a Steven Spielberg uno de los mejores directores de la historia del celuloide. Cada película que realiza es un reto (artístico y personal) y esa presión no siempre sabe afrontarla de la mejor manera. No siempre hace películas redondas o quizá ese sea su problema, que no siempre redondee sus películas...y eso le pasa factura.

   En ésta ocasión Spielberg dirige un guion escrito a cuatro manos por Lee Hall (Billy Elliot) y el guionista y realizador británico Richard Curtis (Love Actually, Cuatro bodas y un funeral o Nothing Hill) usando la novela de Michael Morpurgo (una novela que hay que decir es de corte completamente juvenil y eso determina la historia que se cuenta). Quizá ese sea el elemento discordante de ésta película, que el argumento es demasiado infantil, demasiado lacrimógeno, demasiado azucarado, demasiado...Spielberg.

   Curtis, Hall y Spielberg no logran atrapar al espectador. No lo conmueven como deberían (tampoco ayuda la duración de casi dos horas y media) y se pierden entre tantas historias diferentes sin llegar a centrarse en ninguna (el cambiar de protagonista hace que la historia decaiga una vez tras otra, pese a no aburrir en ningún momento), quizá la eliminación de alguna de las partes habría ayudado al espectador a comprender hacia donde va la historia.

   Pero no podemos olvidar que el señor que se sienta tras la cámara es Steven Spielberg. Y que es capaz de plantear secuencias dignas de recordar para siempre en la historia del cine (la secuencia en la que Joey atraviesa las líneas enemigas...sin palabras); qué es capaz de manejar y adaptarse a cualquier género que se le plantee (aunque no siempre con el resultado que se desearía) y sobretodo que tiene la capacidad de hacer emocionar al espectador en cada película.

   La agilidad con la desarrolla determinadas secuencias e historias, hace plantearse que no se centra en cada proyecto como debería (signos de agotamiento emocional) y que se dispersa a la hora de rodar (no sólo le pasa aquí en Inteligencia Artificial, Salvar al soldado Ryan...). Si se tomara tanto tiempo en rodar cada película como ha hecho con, por ejemplo, Las aventuras de Tintín, quizá podríamos disfrutar mucho más del Spielberg autor, creador, innovador, artista, genio...

   Como no podía ser de otra manera, el realizador de Átrapame si puedes, se rodea de un elenco de primer nivel tanto artístico como técnico, pero Spielberg es conocido por apadrinar a futuras estrellas (Drew Barrymore, Christian Bale...). En ésta ocasión el joven Jeremy Irvine (que debuta en el celuloide y sólo había hecho un poco de televisión) fue seleccionado de entre cientos de aspirantes para ser el dueño de Joey (el caballo que recorre la historia pasando de un dueño a otro). Entre los muchos intérpretes que acompañan a Joey en su historia están: Emily Watson (The boxer, Las cenizas de Ángela), Niels Arestrup (Un profeta, La escafandra y la mariposa), David Thewlis (Siete años en el Tibet, El gran Lebowski), Benedict Cumberbatch (El topo, Sherlock (la original propuesta televisiva de la BBC). Pero destaca un hombre que para el que escribe es probablemente "el mejor actor menos reconocido" de la historia: Peter Mullan (Hijos de los hombres, Mi nombre es Joe, Redención (Tyrannosaur)) brillante en su papel de dolido excombatiente que ahoga su dolor, sus penas y sus recuerdos en el alcohol.

   Un capítulo completamente a parte merece la fotografía que realiza el habitual del director Janusz Kaminski (La terminal, Salvar al soldado Ryan, La escafandra y la mariposa). Dejando a un lado que prácticamente no ha evolucionado en casi nada su técnica en todos estos años (al menos cuando trabaja con Spielberg), hay determinadas secuencias en las que se comenten fallos de iluminación impensables (secuencias enteras en las que en un plano la imagen es soleada y en el contra plano está grisácea, planos generales casi lloviendo y en los planos cortos con sol...) a lo que hay que añadir sus habituales contras que desfiguran la silueta de los personajes para "teóricamente" dotar a la escena de mayor dramatismo y que en este caso, sobretodo el la primera parte de la película, ralentizan la narración en vez de apoyarla.

   War horse es un trabajo complicado de evaluar porque la película tiene todos los elementos posibles para ser imperecedera (la dirección por mucho que duela a sus detractores es prácticamente impoluta) y sin embargo sales con la sensación de que lo que te han contado está muy bien.....si lo hubiéramos visto hace 25 años, hoy en día no nos llegan como espectadores las mismas emociones que antes.

   Una película a la que costará recordar en unos años en la filmografía del director pero que aquellos que aprecien el buen cine deben admirar, degustar y saborear como si de un buen vino se tratara.

ISRAEL LÓPEZ


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