CRITICA EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES (79%)



   Un Papa Noel bastante peculiar (Alec Baldwin), el hada de los dientes (Isla Fisher), El conejo de pascua (Hugh Jackman), Jack Escarcha (Chris Pine) y el creador de sueños son los guardianes, encargados de proteger a los niños de la tierra. La existencia de los guardianes depende de que los niños crean en ellos. Cada uno de los guardianes está dotados con determinados poderes que deberán utilizar cuando aparezca Sombra (Jude Law) cuyo poder nace de los miedos de los más peques.

   “El origen de los guardianes” se trata de la adaptación que se hace la serie de libros “The guardians of Childhood” de William Joyce publicados en 2011. David Lindsay- Abaire (Robots, corazón de tinta) junto al propio Joyce escriben una historia que sorprende por su ritmo trepidante, fresco, divertido y ágil, que puede estar fácilmente a la altura de “Como entrenar a tu dragón” (ambos títulos pertenecen a la casa Dreamworks siendo de lo mejor que he visto en película de animación en los últimos años), producida por el mejicano Guillermo del Toro (El laberinto de fauno, Mimic, Cronos) y que sabe conjugar perfectamente el cine que gusta a los más pequeños con un autentico divertimento para los más mayores.

   Si uno observa la filmografía de Guillermo del Toro observa que su tendón de Aquiles es la fantasía, poblado por personajes extraídos de una mente desbordada de imaginación pero todo ello a la vez parte de una realidad tangible: Cronos, Mimic, Hellboy, Blade 2, El laberinto del fauno, No tengas miedo a la oscuridad (productor)… y aquí ocurre lo mismo. Realidad y fantasía se funden en una historia que avanza de manera sensacional. Además, el cine de Del Toro puntualmente se deja llevar por tintes de lo macabro que si se extrapola a esta película infantil llama la atención que aunque nos encontramos con una cinta destinado a un público muy claro, la atmósfera en determinadas ocasiones es puramente expresionista (fabulosa esa escena en la que Jack acude a la guarida de Sombra y sólo le vemos a través su sombra). Una cierta desautomatización del género. También me parece una genialidad como trata temas como el de la muerte con ejemplos que desgraciadamente no puedo poner debido a los spoilers pero que los adultos se darán cuenta cuando lo vean. Por todo esto no es de extrañar que Guillermo haya querido inmiscuirse en esta producción.

   Curtido en el departamento de arte en títulos como “Men in Black”, “Independence Day” o “A.I Inteligencia artificial” o director de segunda unidad en “Godzilla”, este título supone el debut en la dirección de Peter Ramsey. ¡Vaya debut!. El ritmo con el que son encadenadas las secuencias se ve agudizado aún más con el juego que se le da a la cámara donde se opta por extensas tomas donde apenas se corta en lugar del plano y el contraplano, un uso bastante correcto de la tercera dimensión que juega con la climatología (nieves, partículas…) aunque también se trabaja la profundidad siendo la sensación bastante gratificante, elaboradas secuencia como la competición por recoger los dientes (impagable lo del Ratoncito Pérez) y por supuesto la banda sonora que compone el nominado cuatro veces al Oscar Alexandre Desplat (El discurso del rey, Fantástico Sr. Fox).

   Aunque la película fue proyectada doblada se agradece en primer lugar que no hayan cogido “famosos” que suplan las voces originales y que en su gran mayoría la calidad deja mucho que desear. También se agradece que en el caso de el conejo de pascua (en la versión original pone la voz Hugh Jackman) se haya optado por usar al doblador que suele poner la voz a Jackman. Los mas exquisitos en que se respete el trabajo de origen lo van a agradecer.

   “El origen de los guardianes” pega el pistoletazo de la salida a la fiestas navideñas y lo hace con fuerza. Desde aquí, una película que no debéis dejar pasar.

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CRITICA LA PARTE DE LOS ÁNGELES (69%)



   En 1996 el guionista de origen hindú, Paul Laverty (El viento de agita la cebada, También la lluvia) escribía el primer guión para el inglés Ken Loach (Route Irish, Kes), “La canción de Carla”, y con mayor o menor acierto la relación se ha mantenido hasta hoy. El cine que nos suelen entregar este tandem se caracteriza en su mayoría por unas historias cargadas o bien de denuncia social o de cierto compromiso con personajes marginales. No se si llamarlo genialidad, adjetivo tan vez algo superlativo, pero lo que si se agradece como espectador es que el nuevo trabajo de Loach, premio del jurado en el último Festival de Cannes, aparte de esa denuncia/compromiso social, esta impregnado de humor, personajes realmente entrañables a la par que humanos. Brisa de aire fresco el filmografía de este director.

   La historia presenta un grupo de jóvenes que por diferentes motivos deben realizar trabajos sociales. Harry, el cuidador designado, siente especial devoción por Robbie, que acaba de ser padre, y comienza a instruir a los jóvenes en el arte de catar y valorar…whisky.

   Para “La parte de los ángeles” se ha optado, y en mi opinión de manera acertada, por trabajar con actores prácticamente desconocidos. La película habla de la integración social y como esto en determinadas ocasiones se complica cuando uno arrastra el pasado. Esto lo vemos a través del joven Paul Brannigan, siendo este su debut, que interpreta a un chaval que acaba de ser padre y quiere hacer borrón y cuenta nueva para dar el mejor futuro posible a su hijo. El hecho de que tanto él como la mayoría del reparto sea desconocido creo que ayuda a dar una cierta universalidad a la historia que se cuenta, ayuda a una identificación del espectador. Pero dentro de esta historia de personajes marginales subyace un humor basado sobre todo en unos personajes cada cual más peculiar. Un humor basado no tanto en el gag visual sino en la situación y el dialogo. Un humor que ayuda a quitar peso al drama que de por sí tinta a la película, con una fotografía en donde apenas vemos rallos del sol, y que a uno le hace salir con buen pie de la sala.

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CRITICA TODO ES SILENCIO (55%)



   El director José Luís Cuerda (La lengua de las mariposas, los girasoles ciegos, El bosque animado) junto al guionista Manuel Rivas (El lápiz del carpintero) llevan a la pantalla la novela homónima donde se nos cuenta la historia del trío formado por Fins (Quim Gutiérrez), Brinco (Miguel Ángel Silvestre) y Leda (Celia Freijeiro), amigos desde la infancia en un pequeño pueblo en la costa gallega, Noitía. Son los años 70 y una de las formas de sobrevivir de la gente local es el contrabando, dirigido por el mariscal (Juan Diego).

   El último trabajo de Cuerda, a pesar de su más que demostrable capacidad a la hora de dirigir actores a lo largo de su extensa carrera, es en general un trabajo fallido. La película avanza de manera lenta y tediosa, dos elementos que no ayudan si encima la elección del reparto no lo suple. Pienso que apenas hay credibilidad en los jóvenes actores que encarnan a Fins, Brinco y Leda de pequeños y ya adultos, Quim Gutiérrez (Primos, azul oscuro casi negro) es el único que demuestra que a pesar del poco recorrido de su personaje llega a empatizar mínimamente con el espectador. Miguel Ángel Silvestre (Sin tetas no hay paraíso, The pelayos) sigue demostrando ser un reclamo más que una necesidad y Juan Diego correcto en un personaje que intenta parecerse al “Don Vito” de la saga “El padrino” pero que sigue siendo el Juan Diego de los últimos diez años.

   A todo esto hay que sumar que la historia sólo resulta interesante a partir de un estiradísimo primer punto de giro. Una vez llegados aquí, nos encontramos con la típica trama de amor y celos de la infancia "made in Spain" bajo el velo del tema del contrabando, siendo este último una mera excusa.

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CRITICA REALITY (59%)



   Matteo Garrone (Primo amore, Gomorra) rompe drásticamente con el cine de gánsteres que le abrió las puertas a los ojos del mundo cinematográfico, con la adaptación de la novela de Roberto Saviano, Gomorra.

   Garrone recurre a un retrato social, costumbrista, (neo)realista de la Nápoles actual (aquella en la que también transcurría Gomorra) en la que el poder de la televisión y en especial el de “Gran hermano” alienan a los habitantes como antaño hacia la pomposidad y el exotismo del mundo gansteril.

   Curiosamente en una película tan “pequeña” como ésta Garrone se deja llevar por caminos que no domina (los largos planos secuencia, los planos con stedycam, el neorrealismo…) y eso hace que el conjunto empobrezca los grandes detalles con los que cuenta la película. El principal es la interpretación del novel Aniello Arena (encontrado por el director en una cárcel) que interpreta con pasión y vigorosidad su papel haciendo que el resto del reparto (también noveles en su mayoría) se contagien de esa “profesionalidad” y buen hacer.

   Sin ser redonda, es una gran película que demuestra la fuerza con la que Garrone es capaz de manejar los personajes que caen en sus manos y el pulso que tiene para dirigir a actores “no profesionales”. Un soplo de aire fresco en el cine actual que cae en una vacía y simple lección de moralidad sobre los efectos negativos de la televisión en la gente.

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CRITICA EN LA CASA (78%)



   El francés François Ozon adapta, libremente, la obra teatral de Juan Mayorga, El chico de la última fila. Ozon parte de una premisa muy sugerente e impactante en la que un alumno de 16 años se inmiscuye en la casa de un compañero de clase. Cuando comienza el curso escolar, Germaine, profesor de literatura francesa, percibirá a través de las redacciones de clase, que el chico en cuestión tiene algo especial. Es introvertido y apenas tiene contacto con el resto de la gente. Únicamente se sienta en un rincón y observa detalladamente desde allí. Para Germaine, los trabajos literarios del joven tienen una fuerza inusitada, por lo que le animará a seguir escribiendo, aunque no sepa que parte de lo escrito pertenece no solo a su imaginación, sino a las acciones que emprende cuando sale de la escuela y a su capacidad para analizar a los que le rodean.

   Ozon (Potiche, mujeres al poder) tiene una inusitada capacidad para evocar en el espectador una sensación de palpante tensión (un crescendo narrativo olvidado por muchos de los grandes directores actuales) y hacerle con ello partícipe de lo que quiere contar, tal y como demostró en Bajo la arena (2000) y, más aún, en la brillante La piscina (2003).  En este caso, Ozon, peca en exceso de un continente absolutamente abrumador (geniales el montaje de Laure Gardette y la música de Philippe Rombi) y olvida, quizá, un poco el contenido (hecho probablemente consciente para lograr una mayor tensión del relato). Da la sensación de que no importan demasiado lo que pase o deje de pasar porque todo vale en la construcción de este relato/puzzle. El adaptar el guion al montaje y a la narración, para darle más fuerza al conjunto, hace que se pierdan por el camino diálogos y personajes (desaprovechada una fabulosa Scott Thomas) que en otras circunstancias habrían sido capitales para levantar el proyecto.

   Es obvio que tenemos una de las grandes películas de la temporada (ya ganó la Concha de oro en San Sebastián) y que la película podría sostenerse, sin tanto artificio, sólo por la genial dirección de Ozon. Y, sobretodo, por las interpretaciones de un siempre excelente, y en racha,  Fabrice Luchini (Las chicas de la 6ª planta, Confidencias muy íntimas), la sugerente Emmanuelle Seigner (La novena puerta, Giallo), la exquisita Kristin Scott Thomas (La llave de Sarah, Lunas de hiel, Cuatro bodas y un funeral) y un sorprendente (aunque por momentos repetitivo) Ernst Umhauer (El monje).

   Un brutal relato de la mano de uno de los mejores directores europeos de los últimos veinte años, que es capaz de acojonar sin mostrar una sola gota de sangre y te mantiene pegado a la butaca sin extraños giros de guion que no entiende nadie más que el director. CINE en mayúsculas.

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CRITICA LOS AMOS DEL BARRIO (35%)



   Hace unos años de estrenaba “Attack de Block” una cinta que no llegaba a los 15 millones de presupuesto en donde se narraba de forma original, enérgica y divertida una invasión alienígena pero con la peculiaridad de que el punto de vista optado para contar la historia era la de unos chavales de barrio. Apenas un par de localizaciones y un cartel de actores desconocido si exceptuamos a Nick Frost (Arma fatal, Zombies party) cuya participación se convierte casi en un cameo. El resultado fue una cinta cuyo adjetivo que creo que mejor la define es fresca. Aunque dicen que las comparaciones son odiosas, y muchas veces lo son, esta vez me va a servir para demostrar el famoso dicho de “menos es más”.

   “Los amos del barrio” cuenta exactamente lo mismo que lo hacía “Attack de block” pero con un presupuesto que lo tríplica, un cabeza de cartel donde nos encontramos a la cream de la cream de la comedia: Ben Stiller (Los padres de ella, Tropic Thunder), Vince Vaughn (Cuestión de pelotas, Aquellas juergas universitarias), Jonah Hill (Supersalidos, El canguro) y un poco más atrás en cuanto a cara conocida se refiere, actualmente tiene en cartelera en función de director la interesante “Submarine”, Richard Ayoade. Además, cuenta no con uno, ni dos….sino con hasta tres guionistas y el encargado de llevar la batuta, Akiva Schaffer, pese a no tener una extensa carrera en cine puede presumir de haber dirigidos varios episodios del Saturday night live. Nada de esto lleva a buen puerto esta historia que a pesar de su corta duración, se limita a intentar explotar la supuesta comicidad de su reparto (cuantas películas va a hacer Stiller como líder/mente pensante de un grupo: Un golpe de altura, Noche en el museo, Tropic Thunder…sin darse cuenta que la fórmula se agota) con eternas escenas de verborrea escatológica en donde uno entiende porque se optó por contratar a los mismos guionistas que “Superfumados” o “Supersalidos”. Cierto es que la cinta gana ciertos puntillos debido al señor Hill, recientemente nominado al Oscar por su fantástico trabajo en “Moneyball”, pero a parte de este dato el guión ni da pie a giros y si los tiene o bien los más avispados los van a coger o como la mitad de las veces pasa en este tipo de películas están en el trailer, ni tampoco es ingenioso en su discurso.

   Tal vez mi mayor alegría fue ver aparecer en pantalla al gran R. Lee Ermey (La chaqueta metálica, La matanza de Texas (2003)). Una aparición que en tiempo puede rondar los 5 minutos. Ahí está el listón de la película.

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